30 Mayo - 5 Junio 2005
EL FINANCIERO
Por: Aaron R Utkoff
THE WALL STRERT JOURNAL
Se diría que hoy en día la tecnología permite hacer de todo: Se puede llevar toda una colección de música en el bolsillo o tomar fotos con el teléfono celular. Pero quienes están a la vanguardia tecnológica nunca se dan por satisfechos. Se imaginan como podrían ser los aparatos y se preguntan por qué no.
Pedimos a varios innovadores y a personas atentas a las nuevas tendencias que nos dijeran qué adelanto les gustaría ver convertido en realidad. Veamos algunas de sus respuestas.
IPods interconectados
Hay un público natural y que podría crecer rápidamente para el aparato que propone Joel Johnson. El problema es que su propuesta es probablemente ilegal.
Johnson, de 27 años, editor de su sitio Web Gizmodo.com, tiene el trabajo ideal para un fanático de la tecnología. Como crítico de la página Web está atento a las noticias del ramo y reseña los nuevos aparatos antes que salgan al mercado. Su ideal: un reproductor de música que permite intercambiar canciones de un aparato a otro.
“Uno ve a un amigo en el metro, se conectan los aparatos y se comparte un nuevo álbum”, explica Johnson.
Si además tuviera conexión inalámbrica WiFi, las posibilidades se multiplican. Por supuesto, el mayor obstáculo no es tecnológico, sino legal. La legislación de derechos de autor que impulsa los juicios de la industria discográfica contra miles de personas que comparten archivos de música también se aplicaría al invento de Johnson.
Un sustituto de la memoria
Gordon Bell, un pionero de la informática, quiere recordarlo todo. Bell, de 70 años, tuvo un importante papel en el diseño de los primeros microprocesadores cuando era ingeniero de Digital Equipment Corp. Ahora trabaja en el Media Presence Research Group, ligado a Microsoft Corp. En la organización es el conejillo de indias del proyecto My life Bits, cuyo objetivo es crear un aparato capaz de albergar la memoria digital de las experiencias que se acumulan durante una vida. Bell vislumbra un futuro en que una persona sea capaz de guardar todos los documentos que ha leído o escrito, cada película que ha visto, la música que ha escuchado y las conversaciones en las que ha participado. Para hacer esto posible, el usuario tendría que llevar un grabador alrededor del cuello, como un collar, el que puede tomar cerca de 1.000 fotos al día, que luego formarían una película.
El aparato también podría grabar sonido como el nombre de alguien que le presentan en una fiesta. Bell ha llevado un prototipo del aparato, llamado Sensecam, por un par de días cada vez.
La nueva versión, que espera probar dentro de dos meses, incluirá un sistema de posicionamiento global.
“Piense que es como tener una muy buena memoria”, dice Bell. Si hay algo que prefiere no recordar, “también podrá borrar”, agrega, “o proteger algunas partes para que no se borren”.
Instrumental médico bioabsorbible
Los aparatos tecnológicos se han vuelto más íntimos.
Pero los más íntimos de todos son los que quedan incorporados al cuerpo. Piense en un stent vascular que se inserta en los vasos sanguíneos bloqueados. Aunque estos injertos impiden que los vasos vuelvan a cerrarse, también impiden que el vaso dañado cicatrice y se expanda.
A Jeff Walker, vicepresidente del grupo de Ciencia y Tecnología de Medronic Vascular, en California, le gustaría reemplazarlos, en California, le gustaría absorber. “Me ver desaparecer al Stent”, dice Walker. “Lo realmente interesante es que no se necesita tener el metal por un largo tiempo. Todo el mundo concuerda en esto”.
El celular abierto
“La computadora personal del futuro no es la que conocemos. Es el teléfono celular”, predice John Sviokla de 47 años y vicepresidente de DiamondCluster International, una consultoría en tecnología de Chicago. “En la jerarquía de las necesidades humanas, la comunicación es más importante que la computación”, asegura.
Para que esto suceda, el teléfono celular debe cambiar. Las compañías de Telefonía móvil tendrían que renunciar al control que ejercen sobre la funcionalidad y la capacidad de los aparatos.
Si los celulares tuvieran un puerto de comunicación estándar, como la conexión USB, se podrían desarrollar nuevas aplicaciones sin tener que esperar que el proveedor del servicio lo haga.
“Acuérdese de lo que pasó con las computadoras cuando abrieron su arquitectura”, dice Sviokla “La creatividad personal floreció”.
¿Y qué agregaría si esto ocurre? Sviokla recita su lista de preferencias : un escáner para almacenar datos de las tarjetas de visita, un sistema de posicionamiento global, un detector de radar, un lector de memoria, flash que serviría de disco duro portátil, un lector de huellas digitales “para abrir y cerrar mi celular con sólo tocarlo”, dice, haciendo notar que la tecnología ya está en producción, pero no ha sido incorporada a los teléfonos disponibles en el mercado.